Aunque la NOM-035-STPS-2018 fue creada para identificar, prevenir y atender factores de riesgo psicosocial en el trabajo, en muchas empresas existe una enorme distancia entre la intención normativa y la realidad organizacional. El cumplimiento normativo, aunque legalmente válido, no transforma y si puede reforzar una cultura que normaliza el estrés y el desgaste emocional como parte del “compromiso laboral”.
En algunas empresas:
Se ve a la NOM-035 como un checklist burocrático. Se aplican encuestas, y archivan protocolos, pero no se transforman la cultura.
Simulación de cuidado: Se habla de salud mental, aunque se normalizan jornadas excesivas, acoso, falta de reconocimiento y ambientes tóxicos.
Falta de seguimiento: No hay mecanismos fuertes de verificación ni sanciones efectivas. El cumplimiento depende más de la voluntad ética que de la supervisión estatal.
Para vivir la NOM-035 en las empresas y no solo cumplir en el papel, es necesario implantar una cultura organizacional que reconozca el bienestar laboral como parte de su misión e impulsora de la productividad. Para ello hay que iniciar con:
• Reconocer que el malestar es estructural, no individual y trabajar al respecto.
• Diagnosticar con sentido ético. Aplicar los cuestionarios oficiales e interpretarlos, identificar patrones emocionales y abrir espacios de escucha. Analizar ¿qué dicen los datos? Y también ¿qué sienten las personas?
• Sensibilizar. Diseña talleres vivenciales donde se explore el impacto del estrés, el liderazgo tóxico y la invisibilidad emocional vs. Liderazgo consciente, reconocimiento emocional y escucha empática.
• Capacita a líderes en cómo usar el lenguaje para activar pertenencia, seguridad y colaboración.
• Contrastar los valores declarados vs. prácticas reales. •
La NOM-035 debería ser una oportunidad para mirar hacia adentro y no una lista de requisitos. La ética se vive, no se audita.
Sandra Ocampo